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Guía para trabajar desde casa y no morir en el intento (I)

Esta guía la escribí y diseñamos al inicio de la cuarentena debido al Covid-19. Muchos nos vimos obligados a dejar nuestros lugares de trabajo y convertir nuestras casa en oficinas, algo muy poco sencillo. Ante la frustración de mucha gente, decidí compartir mi experiencia a lo largo de los años como “teletrabajadora” y contaros los trucos que en varias ocasiones me han salvado de varios apuros y me han ayudado a crear rutinas de trabajo saludables. Si quieres, puedes también descargarte la guía completa aquí.

 

Así que, sin más dilación, aquí tenéis la primera entrega de nuestros súper tips para trabajar desde casa y no morir en el intento.

 

1.Márcate un horario y síguelo

Parece de perogrullo, pero un horario es algo imprescindible. La idea es que consigamos convencer a nuestro cerebro que estamos trabajando. Necesitamos crear una rutina de oficina, y eso empieza por nuestro horario. No hay que estar agobiado con las horas (un día normal de oficina tampoco lo estarías), pero sí es necesario ser constante. Sé honest@ contigo mism@ y mira qué horario podrías cumplir todos los días. Lo suyo es que se parezca en la mayor medida a tu rutina diaria de siempre. Si normalmente pasas mucho tiempo en un medio transporte para llegar a tu lugar de trabajo, aprovecha ese rato para hacer otras cosas como realizar alguna tabla de ejercicio, meditar o avanzar con las tareas de la casa. Pero no aproveches para quedarte más tiempo remoloneando en la cama, tu cerebro necesita activarse y eso empieza por activar el cuerpo.

Recuerda que los horarios son guías, no hace falta seguirlos a rajatabla, pero sí mantener cierta rigurosidad respecto a los puntos cardinales y el arranque del día. Esto te servirá para no procastinar en momentos críticos como las primeras horas o la comida.

2. Vístete para ir a trabajar 

¿Parece una tontería, verdad? Pues es de esas cosas que más a mano tienes y que más te van a ayudar.

Cuando vamos a nuestro trabajo un lunes cualquiera, nos ponemos nuestra ropa de oficina. Nuestra mente está acostumbrada a trabajar en esas condiciones y tenemos que ayudar a nuestra cabeza a entrar en ese modo. Los fines de semana normales son los que solemos estar en un ambiente más relajado, en chándal y sin peinar o afeitar. Y es natural, porque es nuestro fin de semana. Por eso tenemos que ayudarnos a mentalizarnos.

Si lo que necesitas es ponerte unos tacones porque es como sueles ir a trabajar, hazlo. Si sueles ir con corbata a la oficina, pruébalo; o al menos ponte un pantalón de traje y una camisa. Con esto conseguirás tres cosas muy importantes:

  1. Ayudarte a estar mentalizad@ de que estás trabajando y aprovechar más el tiempo. Cuando estás en modo oficina, tiendes a procrastinar menos y serás así más prodcutiv@.
  2. Sentirte mejor contigo mism@. Es verdad, créeme. Cuando te arreglas un poco siempre tiendes a mirarte con mejores ojos y saldrás del modo “modorra” que tan poco ayuda a sacar adelante tu trabajo.
  3. La gente en casa comprenderá sin darse cuenta que estás trabajando y probablemente te ayude (te intentarán interrumpir lo menos posible, reducirán el ruido mientras estén cerca de ti, etc.)
  4. Si tienes hijos, el último punto es importante. Los niños son muy sugestivos y atienden a elementos visuales. Si les explicas que cuando estás vestid@ con esa ropa de trabajo, es que estás trabajando y tienen que ayudarte no haciendo mucho ruido, lo entenderán mucho mejor. Si, por el contrario, te ven en pijama trabajando, les costará más entenderlo. Cuando teletrabajas es importante que tu familia o compañeros de piso te ayuden a sacar lo mejor de ti; y eso se consigue respetando, en la medida de lo posible, tus espacios y tiempos de trabajo.

3. Busca un lugar limpio y despejado 

Este punto suele ser de los más complicados. Normalmente, los hogares no están hechos para trabajar, sino para vivir, descansar, desconectar… Por eso muy probablemente hayas tenido y/o tengas problemas a la hora de buscar un lugar adecuado para trabajar. Por eso, te animo a que, si no lo tienes, intentes crearlo.

Intenta que donde pongas tu ordenador, el lugar que se va a convertir durante las próximas semanas tu sancta sanctorum de tu jornada laboral, sea un sitio que te ayude a concentrarte.

A continuación, unos consejos.

  • Si puedes, y tu casa te lo permite, busca un cuarto aparte. Si vives con tu pareja o un/a compañero/a, que ese cuarto sea la oficina. La idea es conseguir un lugar que transmita ambiente de profesionalidad. Puedes transformar un cuarto que hasta la fecha has usado para otros temas para construir tu oficina casera. Si tienes un cuarto de invitados sin usar, un comedor apartado, un lugar donde planchar, o algo del estilo, son buenos ejemplos para transformar en despacho. Si vives una casa que esto no te lo permite, aparte una zona de los lugares comunes (la mesa del comedor, por ejemplo), y que se convierta en la zona de trabajo. A poder ser, lo suyo es que no tengas que mover tus cosas de trabajo (si tienes que trabajar en la mesa del comedor, intentad comer en otro lugar como en el sofá viendo las noticias o una serie), etc. Lo importante es que cuando te sientes a trabajar, tu entorno te ayude.

that dream was planted in you heart for a reason
  • Limpia tu mesa. Normalmente en casa las superficies las llenamos de mil cosas: fotos, manteles, decoración… Para tu mesa de trabajo es muy recomendable que todo eso pase a un armario mientras tengas trabajar en en ese lugar.
  • Ilumina bien tu espacio de trabajo. Si tienes acceso a una mesa cerca de una ventana, mejor. La luz natural siempre es mejor y cansa menos que la artificial. Sin embargo, si no tienes esa posibilidad, no te quedes sólo con la luz de la estancia: usa una o dos lámparas de apoyo cerca de la mesa o flexos en su defecto.  Forzarás menos la vista y evitarás dolores de cabeza.
  • Intenta mantener el espacio de trabajo ordenado. Ya tienes una mesa limpia y sin accesorios caseros. Haz un esfuerzo para mantener tu espacio de trabajo ordenado, te ayudará a concentrarte mejor, priorizar temas pendientes y a hacer del espacio laboral algo más profesional.

4. Ten un reloj a mano

Probablemente de todos los consejos este te parezca el menos útil, pero este es un truco que aprendí demasiado tarde y ayuda mucho.  Quizás a ti no te pasa, pero a muchísima gente le ocurre que cuando va a mirar la hora, lo hace con el móvil. En el día a día en la oficina no necesitas generalmente estar pendiente de la hora, porque ya lo hacen otros por ti, por eso no estás revisando tiempos tan a menudo. Pero puede pasarte que a la hora de estar trabajando en casa tengas que mirar los tiempos. Ten en cuenta que el horario laboral te lo estás poniendo tú, no hay horas de entrada y de salida, sino que te has elaborado un horario tú y tienes intención de cumplirlo. Y esto va tanto como para trabajar de menos como para trabajar de más. Si no respetamos nuestro horario, afectará a nuestra productividad.

Por eso, es importante tener un reloj a mano, y mejor que sea cualquier otro que no sea el teléfono. Ese reloj será la guía y el punto de referencia de cómo va avanzando tu jornada. Sabrás si vas cumpliendo con tus objetivos y podrás entrar más fácilmente en el deseado modo oficina, el cual te permitirá sacar el trabajo adelante como deseas.

No significa que andemos agobiados, de las cosas buenas que tiene el trabajar en casa es que no se suele sufrir tanto estrés como en una oficina. Aprovecha que puedes trabajar sin interrupciones y sólo interrumpe el trabajo cuando tú lo decidas. Conseguirás cumplir tus objetivos antes y disfrutar de los tuyos y de un merecido descanso con la sensación de tranquilidad que da el trabajo bien hecho.

Como consejo, si tienes un reloj analógico, mejor. Los relojes digitales, al ser más exactos, son también más “impertinentes”. Necesitas una guía, no un dictador, y a veces, los relojes digitales pueden dar esa sensación. Ahora bien, ¡no pasa nada si es lo único que tienes! Te servirá igualmente, lo importante es que seas consciente de que el tiempo lo tienes que manejar tú, evitando siempre depender del teléfono móvil u otros elementos de distracción.

En el siguiente post publicaré los siguientes tips, para aligerar un poco la lectura, y tampoco hay prisa, ¿verdad?

¡Espero que te sirvan! Y recuerda que puedes descargarte la guía gratuita a través del siguiente enlace:

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