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Adiós al síndrome del impostor

Puede que hayas oído hablar de este fenómeno o o no, pero el comúnmente llamado “Síndrome del impostor” es una realidad. De hecho, en 1993, Pauline Rose Clance realizó una investigación con este título. Es una realidad que viven millones de personas, y más en el ámbito empresarial. ¿En qué consiste? En que muchas veces somos incapaces de reconocer nuestro éxito, como si nos hubiéramos “colado” en un lugar que no nos corresponde y que en cualquier momento nos van a descubrir en nuestra farsa. Somos capaces de ver las virtudes en el éxito de otros, pero ¡ay de las nuestras! Lo nuestro es pura casualidad… ¿No?

 

Si te está sonando algo de esto, presta atención porque este artículo te va a ayudar a reconocer si realmente sufres este síndrome y cómo avanzar en la vida sin que este antipático acompañante te frene los pies.

 

Claves para reconocer el Síndrome del impostor:

 

“No puedo permitirme ni medio error o me van a pillar”. Todo un clásico. Piensas que tus logros no han sido cosa tuya y que en cualquier momento la gente (no sé qué gente, pero la gente) te va a pillar en tu mentira. Tienes una presión altísima para hacer todo a la perfección, no vaya a ser que alguien se de cuenta de que estás gozando de un éxito que no te corresponde.

 

“Estoy aquí, sí, pero por suerte”. Reconoces que has logrado ciertos hitos, sí; pero ninguno han sido fruto de tu esfuerzo. En realidad, piensas que si no hubieses ido de la mano de alguien en muchas cosas o que la suerte no te hubiese sonreído, no estarías en el lugar en el que estás. Lo que viene siendo que tú no has tenido nada que ver en tu camino, sino que han sido las ayudas y la suerte las que han construido tu recorrido mientras que tú observabas en un segundo plano.

“Soy un fraude”. Al final todo llega a esto. Piensas que tu manera de hacer las cosas son todo castillos de naipes y que en cualquier momento el viento va a soplar y tirarlo todo. Te sientes como si tus hitos estuviesen cogidos con pinzas y no tuviesen consistencia, y vives en el miedo constante de que alguien se entere de tu “mentira”.

“Mi éxito no es para tanto”. Okey, puede que hayas logrado ciertas cosas por tí mismo/a, pero no es para tanto, ¿verdad? Mira a cualquier otra persona, ése o ésa sí que ha hecho grandes cosas, lo tuyo, bueno, tampoco es para tanto. ¿Te suena?

Si en algo te has podido identificar, entonces querido/a amigo/a, mucho me temo que sufres el Síndrome del impostor. Pero, ¿sabes qué? ¡Yo también! Y tanta, pero tantísima gente que ha conseguido cosas impresionantes en este mundo, lo han sufrido también. Así que, bienvenido/a al club. Al menos sabes que no estás solo/a, que somos muchos los que estamos en el mismo tren y que, además, hay maneras de poder quitarnos los efectos de este fenómeno de encima. ¿Cómo? Pues aquí te lo contamos.

Claves para superar el Síndrome del impostor

1. El primer paso es reconocerlo. Suena a cliché, pero sí, por ahí siempre se empieza. Que sepas no eres la única persona del mundo que le pasa algo así, y no hay que preocuparse. Lo bueno es que una vez que lo localizas, es fácil asumirlo (y muy alentador, por cierto).

2. Localizar cuando te entran “ataques” del síndrome tan pronto aparezcan. al principio te costará reconocer las emociones negativas que este fenómeno te hace sentir, pero poco a poco podrás más fácilmente verlas venir y actuar con mayor rapidez (el tiempo es oro y no estamos como para malgastarlos en este tipo de sentimientos drenantes de energía).

3. Aprovecha los “ataques” para contraatacar. Cuando te inunden esos sentimientos, dale la vuelta  a la tortilla. ¿Te sientes un fraude y que no te mereces que nadie te reconozca tus logros? Acuérdate de que nadie lo sabe todo, que todos estamos en constante aprendizaje y hazte una lista de todo lo que has conseguido con o sin ayuda. Piensa que recibir ayuda es también un acto de valentía y que no todo el mundo es capaz de aceptar apoyo.

4. Exprésate. Hablar es de las mejores terapias que hay. Aunque sientas que te estás repitiendo, desahógate, ponle nombres y apellidos a tus sentimientos. Así será más fácil reconocerlos y reconocer que son pequeñas mentirijillas que tu subconsciente te quiere hacer creer para que “que no se te suba a la cabeza” (que se calle de una vez esa voz tan odiosa). 

5. Aprovecha para aprender. Si empiezas a cambiar el chip del fracaso por el del aprendizaje, te verás de manera más real. Claro que te van a salir cosas mal, igual que te salen cosas bien. Pero los pequeños fracasos, que generalmente nos hacen reafirmarnos más en la idea de que no nos merecemos nuestros éxitos, son en realidad pequeñas oportunidades de aprendizaje. Y verás cómo pasado un tiempo, ese aprendizaje es de lo que más te alegras y sientes orgulloso/a.

6. Rodéate de gente que te apoya. No solamente en el ámbito profesional en cuanto a que te vayan a echar un cable. Sino a personas que te entienden, que se sienten como tú. Por eso, si lo hablas, te darás cuenta de que no eres el único bicho raro que pasa por algo así (durante mucho tiempo yo no me atreví a decírselo a nadie por vergüenza). Cuanto más comprendido/a te sientas, menos te creerás lo que te dice la vocecilla odiosa que te intenta menospreciar.

Ojalá te sirvan de ayuda estos consejos, y que no permitas nunca que esa vocecilla te corte las alas; libérate de una vez por todas de ese tiranillo que vive dentro de nosotros. Si alguien debe creer en tus capacidades eres tú, así que te animo a que te mires con ojos verdaderamente críticos y te des cuenta de que molas, y mucho.

Xx,Andie

that dream was planted in you heart for a reason

2 Comentarios

  1. Andy! Me ha encantado tu post, lo voy a compartir enseguida! Verdades como puños…

    Xxx

    Responder

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